Andrea Estévez Lázaro (@_AndreaLazarus) Y Juan García

Ni héroes ni villanos

The Last of Us es un videojuego compuesto de dos partes que sigue la historia de Joel y Ellie, quienes se enfrentan a múltiples adversidades en un mundo postapocalíptico y pandémico contaminado por el virus “cordyceps” del que Ellie es inmune. Entre ellos crecerá un vínculo paterno filial que lo cambiará todo, puesto que al final Joel descubre que la única manera de salvar a la humanidad es sacrificando a Ellie por una posible cura. Ante esto, él decide no entregar su vida y asesina a todos aquellos que trabajan en el desarrollo de la vacuna, quienes se hacían llamar luciérnagas.

La segunda parte explora las consecuencias de los actos de Joel sucedidos en el anterior juego. Aparecen nuevos personajes que tienen gran relevancia: Abby busca venganza por la muerte de su padre, que fue asesinado por Joel al final de la primera parte. Para poder pasarte el juego, es necesario controlar tanto a Ellie como a Abby, presentada al principio como la “villana” de la historia, lo cual provoca en el jugador una serie de emociones contradictorias que al final te hacen reflexionar en que no existe ni villanos ni héroes. Sobre esto gira el siguiente diálogo.

Imagen de The Last of Us II desarrollado por Naugthy Dog

Andrea y Juan han quedado en una cafetería. Ha sido duro este tiempo de espera para poder hablar, sin miedo a soltar algún spoiler, sobre la situación actual y otras nimiedades sin importancia.

—Bueno Andrea, ¿qué te ha parecido la pandemia?

—¿La del Cordyceps o la del Covid?

—La del Cordyceps… la otra me tiene ya una mijita harto, la verdad. Menos mal que tenemos cultura para entretenernos y despejarnos, como vienen siendo los videojuegos… y de hecho un juego nuevo que comentar: The Last of Us Parte II.

—No me extraña… También te digo que aún trato de asimilar todo lo ocurrido en la historia. Este juego me ha dejado sin respiración. Es bastante duro.

—Y más teniendo en cuenta cómo acaba el primero, ¿no?

—Es que el final de la primera parte me dejó con una intriga increíble. ¿De verdad Joel le miente a Ellie, después de haber matado a casi todos los luciérnagas que buscaban la cura? ¿Tras todo el esfuerzo por llegar con los luciérnagas? Por un lado me alegré porque Ellie sobrevive, pero por otro…

—Claro, no deja de ser una acción puramente egoísta que ha acabado con cualquier posibilidad de salvar a la humanidad. Eso sí, se entiende teniendo en cuenta cómo murió su hija en la primera parte y lo que significa Ellie para él.

—Desde luego la vida de Joel no ha sido nada fácil. Y hablando de eso, pasamos al tema que quema. ¿Qué te ha parecido controlar a la asesina de Joel durante el juego?

—Pues a ver, ha sido una experiencia cuanto menos particular. La verdad que jugar como Abby frustra porque hemos sido tú y yo, mejor dicho, nosotros los jugadores, quienes la hemos llevado directamente a matar a Joel, siendo responsables de ello.

—Pero, ¿ha sido para tanto? A mí la verdad me ha costado un poco, pero no he llegado a odiarla.

—Bueno, tanto como odiarla, quizás no. Es un sentimiento inicial de rechazo porque nos arrebata sin motivo aparente a alguien que queremos y al que le hemos cogido cariño durante la primera parte. Encima la bicharraca lo hace de una manera violenta e implacable, por lo que tener que pasar a controlarla se hace más difícil. No sé si a ti te pasó, pero al principio sentía cero empatía por su personaje, jugaba con ella porque no tenía más remedio. Mi interés era en principio la historia de Joel y Ellie. Pero vamos, también te digo, ¿qué habrías hecho tú en su lugar?

—No te voy a mentir, seguramente habría hecho lo mismo. Especialmente teniendo en cuenta las circunstancias que rodean a Abby y lo que Joel hizo con su padre. Pero de esto me di cuenta al final del juego. La clave de esta historia es que por mucho que queramos que pase algo, la narrativa nos conducirá por el camino contrario para así hacernos ver que estamos tan cegados como Ellie. Es un juego que debería ser jugado sin prejuicios e ideas preconcebidas.

—Tienes razón. Abby resultó ser una mujer con sus propios demonios y remordimientos, realmente como cualquier otro ser humano. Esta debilidad la vamos descubriendo poco a poco conforme avanzamos al controlarla.

—Viéndolo así entonces todo vale, ¿no? ¿Podríamos justificar el asesinato de Joel a sangre fría?

—Bueno, hay que tener en cuenta también que Joel asesina de manera gratuita y totalmente cruel al padre de Abby, además de otros doctores que colaboraban en la búsqueda de una cura. Pero Joel acaba con esta posibilidad por puro egoísmo. Por otro lado, Abby tiene su vida, sus amistades, sus preocupaciones, y nada cambió con el asesinato de Joel. Tras terminar su cometido, que no es otro que la venganza, el personaje sigue sufriendo las secuelas del fallecimiento de su padre. Yo creo que no ha encontrado el consuelo que buscaba. Obviamente no podemos justificar todo lo que hace, pero sí contextualizarlo. A mí me parece un personaje muy profundo para juzgarlo de manera tan superficial.

—Está claro, no ha encontrado el consuelo en la venganza, creo que esta idea es también uno de los paradigmas del juego. Estoy de acuerdo contigo en que es un personaje muy profundo, y esa profundidad nos la muestran cuando comienza su redención. ¿No te parece que, al encontrar a los hermanos Lev y Yara, Abby también encuentra la excusa perfecta para aliviar sus remordimientos? ¿No te recordó a la primera parte, cuando Joel cuidaba de Ellie?

—Sí, sí, totalmente. Es un paralelismo muy claro. De hecho, es así como concluye su historia, con Abby protegiendo a Lev y buscando a nuevos luciérnagas para intentar empezar de cero. ¿Te parece que es mejor persona que Ellie? Se podría interpretar que sí, ¿no crees?

—Mejor persona creo que sería una expresión incompleta. No creo que el uso del maniqueísmo nos ayude a entender esta situación. Pero es cierto que Abby ha demostrado tener piedad y ha descubierto lo inútil que es saciar su sed de venganza. De hecho ya da un primer paso cuando tiene la oportunidad de matar a Ellie y a Tommy y decide perdonarles la vida. Y ahora persigue su nueva vida cuidando de Lev. Parece que empezó a asimilar y comprender sus errores antes que Ellie.

—Eso es cierto. En esta historia no hay buenos ni malos, solo gente que hace lo posible para sobrevivir. Bueno, creo que en la vida en general no existe ni gente buena ni mala, sino acciones buenas y acciones malas, y todo esto depende del contexto, sin duda. Sinceramente, creo que toda esta conversación nos lleva directamente a Ellie, ¿no? En cómo empezamos la historia con ella y lo mucho que la defendemos, porque es un personaje a quien queremos mucho.

«En esta historia no hay buenos ni malos, solo gente que hace lo posible para sobrevivir.»

—Anda que no… La historia de Ellie parte de un momento cálido, en el que aborda su relación con Dina y todo lo que eso conlleva. A raíz del asesinato de Joel, quien era lo más parecido a su figura paterna, Ellie desciende por una espiral de rabia y dolor que parece no tener fin. Se pasa mal viendo cómo está cegada por el odio hacia Abby, pero también por el complejo sentimiento de frustración que experimenta al no haber perdonado a Joel por mentirle sobre lo que pasó en el hospital al final de la primera parte. Se nota que los creadores de The last of us querían que sintiéramos el dolor que siente Ellie. Buscaban exactamente la misma reacción en la persona que controla el mando, porque al fin y al cabo Joel ha sido un personaje clave desde el principio.

—Pero espera un momento, es que hay más aún… Al principio de la historia de esta segunda parte quieres seguir a Ellie y no te importa darlo todo para que consiga su propósito, ¿verdad? Pero conforme avanzas el juego te pone en situaciones en las que descubres que no defiendes todo lo que hace. O por lo menos esa es la sensación que me dejó a mí, no sé en tu caso. La verdad es que me he visto en momentos en los que pensaba “tía Ellie, te estás pasando”, o no quería pulsar el botón de acción porque eso implicaba asesinar fríamente a un personaje. Siento que ese es el objetivo de esta historia, que poco a poco te despegues de Ellie porque, después de todo, comete unas atrocidades que difícilmente se pueden pasar por alto. ¿Hasta qué punto está justificado que torture a Nora, por ejemplo? O que asesine a Mel, una mujer embarazada. Que a mí por lo menos me parece basto tela.
 
—A ver, basto es como un hecho aislado. Es que no podemos justificar sus acciones en sí, aunque sí entenderlas hasta cierto punto. Ellie está rota por dentro. Su vida ha perdido todo el sentido desde que descubrió que su inmunidad no sirvió de nada por culpa de Joel, y posteriormente por su asesinato. Ella misma se percata de que lo que ha hecho es inhumano, lo cual deja en el jugador una sensación de pesadumbre y angustia rara vez vivida en un videojuego, porque nos guste o no la hemos manejado.
 
—Es verdad que es un sentimiento muy complejo. Por otro lado no podemos culparla u odiarla porque no deja de ser esa niña que conocimos en la primera parte, con quien hemos empatizado y a la que queremos por todo lo que hemos vivido a su lado. Precisamente es debido a que entendemos su pesar por lo que nos duele tanto verla convertirse en una asesina fría y sanguinaria. Sabemos que está hundida y perdida, pero algo nos dice que no está bien lo que ha hecho. Es como si fuese una amiga que está cometiendo un grave error y sientes la obligación de decírselo, ¿no te da esa sensación?
 
—Claro, y es muy duro porque sabes toda su situación desde que es una niña. Ellie aprendió de Joel a no hablar de sus sentimientos y, con ello, a no saber gestionar las pérdidas, que por desgracia son muy frecuentes en esta historia.
 
—Y la clave de todo es que eso no justifica su comportamiento…
 
—Para nada, solo nos da contexto para entenderlo. Pasa como con Abby.
 
—De hecho yo añadiría algo más. Con Abby nos sentimos más frustrados porque es un personaje nuevo que rompe con la narrativa que nos habíamos imaginado con Ellie y Joel. Sin embargo, nos cuesta más despegarnos de Ellie ya que desde la primera parte habíamos forjado un vínculo con ella. Es curioso cómo el juego nos pone en situaciones incómodas para hacernos ver cómo son realmente las cosas, y creo que sería muy simplista interpretar esta historia como lo mala que es la venganza.
 
— ¿A ti también te pasa eso? Porque es cierto que aunque la venganza sea un eje central en la narrativa, no creo que sea el núcleo de todo. Lo interpreto más como un camino para buscar la paz y la redención de cada una. En el caso de Abby, empieza a ser consciente de esta “calma” cuando inicia su nueva vida con Lev, como ya hemos comentado. Pero en el caso de Ellie, ni siquiera viviendo en una granja tranquila y apacible junto a su pareja y su hijo, es capaz de encontrar esa paz mental. Todo un desarrollo de mezcla de emociones y sensaciones, mostrándonos dos posibles caras de una misma vivencia: la de un ciclo de violencia.
 
—Aunque también hay que reconocer que está muy presente el egoísmo, desde las acciones de Joel, hasta las venganzas de Abby y Ellie. Pero bueno, vuelvo a incidir en la idea de que ya me gustaría ver a mí cómo se comportaría más de une en plena situación límite en una época pandémica postapocalíptica en la que el único buen propósito de cada mañana es intentar no morir… ¿O acaso no vemos cada día en nuestra sociedad gente actuar con egoísmo y lo único que nos están pidiendo es que nos pongamos una fucking mascarilla?
 
—Si es que, a fin de cuentas, es en este tipo de situaciones es cuando vemos cómo somos realmente las personas. Menos mal que siempre tendremos la cultura para refugiarnos.
Ilustración basada en The last of us. Míriam Estévez Lázaro